
Era ya medio mujer
mujer rota
rota media grial sin vino
cuando enterraste la lanza
entro como un colmillo tierno y frio
en mi costado
no dolio nada duele tanto tanto como antes
-digamos que no lograste sorprenderme-
sabia que sabias
ser cruel jugar al ciego
ahora que me parezco a aquella pintora mexicana de grandes cejas
y bigotes coronada de trenzas con cintas coloridas
con su columna jonica en pedazos
sus corazones sangrantes por Diego
su arte carne desgarrado
de la hembra que fui
-la que veo entre mariposas blancas cada vez que giro la cabeza-
solo quedan grossas brillantes
mis dos mamas de lunaloba
para seguir sosteniendo a los gemelos.