miércoles, 6 de octubre de 2010

Pequeños actos hechos por desconocidos para otros desconocidos



Los próximos huéspedes de la casa

de piedra

se acostarán por la noche

con la luna

pasando por sus ventanas

sin imaginar el tiempo

que tomó

enhebrar primorosamente y con

tanta atención

los botones ojales

atar los lazos con un moño

de las fundas de algodón

estampadas de flores

que recubren sus almohadas.

Hierbas aromáticas







pasaron tantas lunas

estaba ahí

recogiendo albahaca

de las vasijas de los limoneros

orégano    estragón    menta

plantados a los pies del castello

junto a aquella cocinera pálida

y frágil como una cerámica

de Orvieto

Y entonces le contó su historia   sus partos

le habló de esa persona

que extrañará toda la vida.

martes, 29 de junio de 2010

"Llueve, como pocas veces;
como llovería yo
si desatara mis recatos". Manuela Sáenz

lunes, 28 de junio de 2010

Fuegos de San Giovanni



Cuando la bruja se delineó a pincel

los párpados de ave

el sol terminaba de bailar su día más largo


Sintió el tronar de alas

de los dragones sobrevolando la ciudad


Visualizó un zodíaco dentro de un mandala

en el corazón de una iglesia románica


Se habían abierto las maravillosas puertas

del otro lado del espejo...


Sabía que bajo la luna llena

las campesinas desnudas

correrían a untarse de rocío

atando las siete hierbas con un lazo rojo

los helechos florecerían al dar las doce

y cambiaría de color el agua de los cuencos


Vio estallar la noche en fuegos sobre el río

vio una cascada de colores flúo sobre su cabeza

vio una flota de brasas encendidas en el cielo

navegando hacia la vía láctea

envolvió en un paño violeta

sus deseos más secretos

y los arrojó a las pardas aguas que corrian

bajo el Ponte alle Grazie

confiando en que Venus/Oshún los recogiera.

                                               (Florencia, solsticio verano 2010)

lunes, 10 de mayo de 2010

Las vidas de Hebe Sommelier



Ciertas noches ella volcaba

néctar en las redondas copas de los dioses

o enganchaba los caballos de brillante pelaje

al carro de su madre

mientras soñaba

con abandonar la sagrada arboleda

y bajar por un tiempo a pasearse

por el mundo

entonces

cultivaba hijos, zapallos y tomates

en medio de los montes

trabajaba en un call center

en la peatonal de una mega urbe

estudiaba saxo dos veces por semana

amasaba un pan de miga fresca

transpirando al compás de un tango

o pelaba papas verdes en Florencia

obsesionada con una luna llena sobre la torre inclinada

mientras se repetía que de toda experiencia

siempre Algo se aprende.

lunes, 12 de abril de 2010

Filia vocis


La aprendiz de vestal

se levantó un día

nublado como tantos

sintiendo frío en las rodillas

bailó un tango en círculos

consultó el péndulo de bronce

tres cartas del tarot - le mat

mirando al infinito -

y de pronto

el impacto el fulgor de las voces

debía abandonar los valles del Natisone

las colinas orientales de viñas blancas

y seguir caminando descalza

más allá de la verdes hierbas

de la abadía hacia el suroeste

hasta encontrar el sol

sobre las aguas turquesas.

martes, 9 de marzo de 2010

                              per ardua ad astra...

Ceiba sagrada




Pidió permiso al Yaaxché
orando al espíritu bajo la corteza
sabía que sus ramas permitían abrir
los 13 cielos
trascender los tres planos del
universo
que allí vivian las deidades de
la selva

pidió perdón antes de voltearlo
esperando que supiera entender

sus sueños sus miedos
que sólo podría cruzar los agujeros en el mar
las olas gigantes
blancas como acantilados
llegar a la otra orilla
-con sus cartas de tarot
sus piedras mágicas sus especias
la esfera con la llama naranja de Vesta-

montada en un cayuco mágico...

La hora de la patera

«¡Oh, Agni, tú eres la vida, tú eres el protector del hombre! Que goce largo tiempo de la luz y que llegue a la vejez como el sol al ocaso».




Hizo un círculo de piedras
alimentó las llamas
con ramas de romero
dejó que la carne tomara el mismo color
dorado del atardecer


Recordó los inviernos en que se sentaba con las piernas
cruzadas frente a la salamandra de hierro
a ver crepitar las piñas del bosque
ese era todo su mundo creía ser tan feliz


Pensó en las cartas de amor que años después
había hecho cenizas


Se agachó y miró el fondo cóncavo de la barca
-pequeña como una cáscara de nuez-
las teas habían carbonizado el corazón
del tronco


Prendió una vela celeste para Yemanyá
dueña y señora de las aguas profundas


Sintió el aroma a copal del fuego del altar
familiar lo dividió
en dos cuencos de cerámica
cocida

Nombró a su hijo menor
Guardián de los Carbones Encendidos
(deseó poder forjarle un escudo virtual de
bronce oro plata que lo protegiera en su ausencia)


Cuidó la otra llama de su propio aliento
-continuaría ardiendo
hasta alcanzar las orillas del Arno-


Abrió los brazos encomendándose a las cuatro puertas
del  Universo

Miró por última vez la cruz del sur
-en el mapa del cielo todo indicaba hacia finis terrae-

y empujó la patera hasta el vientre del mar
debía alcanzar el horizonte antes de que comenzaran
a encenderse
las hogueras de Beltane.

martes, 16 de febrero de 2010



"Nos arrodillamos en el cielo
y escogemos nuestros destinos.
Pero cuando llegamos a la tierra,
Nos impacientamos."
                        Odú de Ifá Babá Eyiogbé

lecciones de geometría terrestre

(“si eres humano procura pensar en cosas humanas” Oráculo de Cresos)



Avanzarás hacia la Gate 9
sin llantos   ni equipaje    ni comida
evitaràs morder antes de partir
la granada del recuerdo
dejarás las semillas tapadas con un manto
de tierra
allí donde elegiste ocultarlas
guardaràs el peso de los libros
en cajas de cartón
las palabras leídas
seguirán crepitándote dentro
aún cuando te alejes de ellos


sin valijas                  dijo la Sibila
sólo tu desnudez        una túnica liviana
vas a levantar el pie   sin sandalia
y vas cruzar el umbral
hacia el bosque de encinas
el sendero de las trufas blancas
caminando de noche sin temblar
sobre la hojarasca el humus
siempre un paso detrás
de las voces de tus diosas
                                 como cuando llegaste al mundo.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Hylocereus






La madre del Bautista
aquél solsticio de verano
vio la cabeza de su hijo sobre una fuente de plata
vio a Salomé inclinarse para besar los labios
decapitados
y salir volando empujada por un soplo


sintió el dolor
como una hoguera
extendida
quemándola por dentro
(cualquier otra hubiera llorado a gritos
tirándose de los cabellos)


ella pensó que debía acunar la cabeza llevarla
con mucho cuidado
para que la cosieran de nuevo sobre los hombros


y de pronto tropezó
apenas florecida con la efímera belleza
de la Reina de la Noche
(Hylocereus megalanthus)
y corrió a buscar la cámara
para tomarle una fotografía.

viernes, 27 de noviembre de 2009

poema de los dones acuáticos




Pedía a las diosas
despertarse cuando el huracán
cambiara de costas
y fuera sólo un viento amante
que embarazara sus velas rumbo al
Este


las diosas madrinas
soplaron en sus oídos para que
no escuchara
las voces de los manatíes


la inclinaron de rodillas a beber
con la mano
de las orillas del Leteo.

lunes, 23 de noviembre de 2009

fenómenos celestes


El día que la geisha
conoció al Mago
sonaron los gongs y los tambores
entre las flores de los cerezos


las mujeres se metían desnudas al mar
para espantar con guirnaldas y gritos
al dragón serpiente


los campesinos taparon
los pozos de agua
para que no cayeran
dentro
los peces del cielo
negro


flechas como langostas viajaron por el aire


y en palacio rodaron
las cabezas
de los dos astrónomos
del emperador.

La Luna roja quería comerse al Sol...

domingo, 22 de noviembre de 2009

Pasiphaê y el toro blanco




Maldita sea


esta rutina


de desear te


y no poder


que me tocó en suerte.

libro de las sombras

martes, 17 de noviembre de 2009






Ninguna Bruja se arrodilla


ante Nadie


a no ser con fines


eróticos...




En medio de la peste


pasan los pájaron pasan las bestias


sin dejar huellas


en el aire en la tierra


qué extraña esta falta de angustia


esta ausencia de sombras


en mi lado oscuro




Parada invencible

Sobre la ladera del volcán.

oficio de palabras






Estoy perdiendo el oficio

pensó la orfebre

reproducir el lomo liso y brillante

de una piedra de agua

una gota resbalando por la piel tersa

de un pétalo

el olor agrio del humo

la tierra mojada

el pan saliendo de un horno de barro

el color pálido de las flores al borde de la fuente

el tacto de una cáscara de almendras

el gusto de la sal y de la miel




Las palabras se escapan como ninfas

que corren

de los viejos sátiros a través del bosque de encinas.